lunes, 26 de noviembre de 2012

El noviazgo enserio






El noviazgo es una etapa de preparación para el matrimonio en la que, de mutuo acuerdo, un hombre y una mujer, inician una relación exclusiva, que puede terminar en el enamoramiento.

Es una etapa que pasa de la mera simpatía o del simple “gustarse” a una nueva relación de mayor conocimiento, donde se debe de investigar si hay una identificación moral y espiritual, o si no hay tal compatibilidad.

El noviazgo es, por su misma naturaleza, una condición transitoria, que termina en matrimonio o en ruptura. La experiencia demuestra que es mejor que el noviazgo sea breve, de un año quizás; más no porque empiezan las “confianzas”, y se puede “caer” porque el amor es de suyo unitivo.

Como a fuerza, ni los zapatos entran, basta la voluntad de una de las partes para que cese el compromiso.

La psicología del varón y de la mujer son distintas. Una mujer descansa cuando habla. Un hombre se cansa cuando habla.

Inteligencia del varón: El modo de sentir del otro es distinto del mío.

Amar es querer el bien; no es fácil perseguir el bien del otro porque hay una tendencia fuerte al egoísmo. Aquel bien que le ofrecemos a la persona amada ha de ser un bien real ha de ser algo que la mejore, y no que me beneficie sólo a mí.

Cuando queremos a una persona la enseñamos a querer, a refrenarse, a ser amable. El mejor modo de querer es luchar por ser amables, en el sentido profundo de la palabra.
Amar es desear que esa persona se desarrolle, sea mejor y alcance la plenitud a la que está llamada. Amar es aplaudir a Dios, es decirle: “Con este sí que te has lucido”.

Escribe una chica joven: Quisiera compartir con los jóvenes de hoy, la experiencia que he tenido. Tengo 20 años y hace un mes empecé un noviazgo. Mi novio me dijo que no quería que nuestro noviazgo fuera sensual.

Al paso de los días él empezó a mostrarse muy cariñoso y me abrazaba en público. Reflexioné y pensé que íbamos demasiado rápido. Comprendí porqué es difícil el autocontrol y porqué tantas adolescentes fácilmente se dejan llevar por el fuego de la pasión y tienen un embarazo no deseado.

La pasión prende en cosa de minutos. Me costó lo inimaginable decidirme a hablar con él porque implica aceptar una debilidad propia y la del ser amado.

El diálogo fue más o menos el siguiente.

-Miguel: No me siento cómoda, es más, me siento mal al no vencerme en este campo. Tú me quieres besar a cada rato y yo me incomodo.

-¡Cómo!..., ¿no te gusta?

-Claro que me gusta; pero me da miedo lo que pueda venir después al no controlar la situación de ahorita. Las caricias no se quedan a un nivel, suben de tono. Es más, no veo bueno vernos a diario.
La pasión se puede disfrazar de “necesidad”, de “amor”, y si no cortamos desde el principio, después nos arrepentiremos...

-Yo... estoy de acuerdo, pienso lo mismo y te agradezco que me hayas dicho eso porque yo no tenía la fuerza para enfrentarlo.  

Me agradeció mi comentario pues lo consideró un paso importante para crecer como pareja. Nos comprometimos a vencernos en ese ámbito y a renunciar al beso diario.

No se trata de que no me bese nunca sino de que no sean besos apasionados, y siempre hay momentos y lugares para dar ese beso. No sé por qué nadie nos habla del comportamiento que se debe de tener en el noviazgo.  

Durante el noviazgo no se advierten los defectos; después de un tiempo se descubren, y esto rompe muchos matrimonios. La gente suele decir que el amor es ciego. Lo ciego no es el amor sino el odio. Cuando una persona se enamora ve lo bueno y lo malo. La bondad que ve es claramente su verdadero ser.

Carlos Cardona: “Procedemos de un acto divino de amor, y nuestra vida entera tiene que consistir esencialmente en amar. La comprensión del amor es la comprensión del universo entero, y de modo muy especial la comprensión de la criatura espiritual, de la persona”.  

Anécdota que cuenta Scott Hahn: Un profesor fue a visitar París, un fin de semana, acompañado por dos alumnos. Vieron a una prostituta parada en una esquina. Vieron que su profesor se dirigió hacia ella y le preguntó:

—¿Cuánto cobra?

—Cincuenta dólares.

—No, es demasiado poco.

—¡Ah!, sí, para los americanos son150 dólares.

—Es aún muy poco.

—¡Ah, claro!, la tarifa de fin de semana es de 500 dólares.

—Incluso eso es demasiado barato.

Para entonces la mujer ya estaba algo irritada.

—Entonces, ¿Cuánto valgo para usted?

—Señora, nunca podré pagar lo que vale usted, pero déjeme hablarle de alguien que ya lo ha hecho.  

La Biblia habla del valor del cuerpo, y dice algo que muchos jóvenes de hoy ignoran: “Fuisteis comprados a gran precio. Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo (1 Cor 6,20). El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor (1 Cor. 6,13). ¿No sabeis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? (1 Cor 6,15)”.  

Ser persona es algo tan grandioso que nadie está a la altura sino otra persona.
Clive Staples Lewis dice que “los amores humanos son realmente como Dios, pero sólo por semejanza, no por aproximación. (...) Los amores  naturales que llegan a convertirse en dioses no siguen siendo amores. Continúan llamándose así, pero de hecho pueden llegar a ser complicadas formas de odio.”

Un adolescente puede amar, pero ¿cómo saber si realmente quiere a su novia? La única manera de saberlo es preguntándole si lo hace mejor: estudiante, hijo, amigo; si a partir de que sale con ella tiene mejores calificaciones y se supera más en el trato con la familia y con los maestros y compañeros. Y ella lo mismo.

Esas son manifestaciones de que se está amando al otro (a) de verdad.  

Cuando alguien dice: “No tengo tiempo”, hay que preguntarle: “para qué”, porque tiempo hay mucho. Hoy, no tenemos tiempo para la amistad porque hemos perdido el gusto por la amistad. Para que el amor crezca es necesario que supere dificultades, por eso es contradictorio que –ante una dificultad- se busque el divorcio, porque éste impide que crezca el amor. Para superar esa dificultad tengo que aprender a amar.  

Hay que saber decir las cosas sin amargura, sin herir, sino de una manera positiva. Todos sabemos ser crueles. Podemos destrozar al otro o podemos matizar. Jamás empleemos el verbo “ser”: “Eres” es un juicio global, que es siempre injusto; mejor: “te has portado de tal modo”.  

Autor:  Rebeca Reynaud en churchforum.org

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